En este paso decides si migrar de CRM es la jugada correcta o un dolor evitable. El entregable es una decisión documentada: qué te duele hoy, cuánto cuesta quedarte, cuánto cuesta irte y qué esperas del sistema nuevo. Es la parte menos técnica del proyecto y la que más plata salva: una migración innecesaria cuesta meses; una necesaria que se posterga, años.
Migrar se justifica cuando el problema vive en la plataforma, no en cómo la usas. Las señales duras:
La mitad de las empresas que nos piden una migración no necesitan migrar. Necesitan rescatar lo que tienen. La prueba honesta es una sola pregunta: si mañana tu proceso actual apareciera perfectamente configurado en el CRM nuevo, ¿el equipo lo usaría? Si la respuesta es no, el problema no es la plataforma: es el proceso, la fricción o el incentivo. Y eso viaja contigo a cualquier sistema.
Migrar no arregla un proceso roto: lo muda de casa con todo y goteras.
Señales de que tu caso es rescate y no migración: el CRM actual tiene las funciones que necesitas pero configuradas sobre un proceso que ya no existe; los datos están sucios pero completos; el equipo se queja de la fricción, no de la falta de capacidades. Para ese camino está la guía de rescate de CRM, que cuesta una fracción y no arriesga historial. Migra cuando el techo sea de la plataforma; rescata cuando el techo sea de la configuración.
Si tu "CRM actual" es Excel o Google Sheets, tienes una ventaja y una trampa. La ventaja: no hay automatizaciones que rediseñar ni asociaciones que preservar, porque nunca existieron. La trampa: tampoco existe un proceso comercial explícito, y sin proceso el CRM nuevo se convierte en una planilla más cara. Tu proyecto real es una implementación con carga de datos históricos, y tu guía principal es la guía de implementación de HubSpot; de esta guía te sirven sobre todo los pasos 2 (auditar qué datos valen la pena) y 5 (validar que llegaron bien).
La decisión se firma con números, no con hartazgo. Del lado de migrar: licencias del destino, horas del proyecto (internas y de partner), el periodo de doble licencia durante el paralelo y la caída temporal de productividad del primer mes. Del lado de quedarte: la renovación anual del CRM actual, las horas manuales que el equipo pierde por semana esquivándolo y —el más caro y el menos visible— los negocios sin seguimiento porque el dato está donde nadie mira.
Pon ambas columnas a 24 meses. Si quedarte gana, quédate sin culpa y revisa el rescate. Si migrar gana, sigue al paso 2 con la decisión escrita: ese documento va a ser tu brújula cuando el proyecto se ponga pesado.
Con la decisión tomada, toca mirar qué hay realmente dentro del CRM viejo: paso 2, auditoría del origen. El panorama completo vive en la guía de migración de CRM.
Lo de arriba es un capítulo. El método completo está en la guía para migrar de CRM sin perder historial: de decidir si migrar hasta los primeros 90 días en la plataforma nueva. En una migración el orden pesa más que la herramienta — léela completa antes de exportar nada.