En este paso montas dos automatismos: un score que ordena los leads por prioridad real, y un enrutamiento que pone cada lead en manos del vendedor correcto en minutos. El criterio de éxito no es la sofisticación del modelo: es que ventas lo respete y actúe según él todos los días.
Un buen score combina dos preguntas: ¿esta persona se parece a mi cliente ideal? (fit) y ¿está mostrando intención ahora? (comportamiento). Empieza con 5 a 7 criterios en total. Un punto de partida típico para B2B en LATAM:
Umbral de MQL: donde el acumulado te diga que vale un vendedor (en este ejemplo, 50). El número exacto importa menos que dos cosas: que ventas lo haya acordado, y que alguien lo recalibre. Los criterios de fit ya deberían existir como propiedades limpias si hiciste el paso 3.
El scoring que marketing impone, ventas lo ignora en una semana; lo hemos visto en cada rescate. La vacuna es un taller de dos horas: los vendedores nombran sus 10 mejores clientes y los 10 peores leads que recibieron el último trimestre, y el grupo extrae qué los distinguía. El score sale de esa conversación, con los pesos escritos en lenguaje que cualquiera explica. Cuando el vendedor reconoce sus propios criterios en el sistema, lo defiende en vez de sabotearlo.
Un scoring perfecto que ventas no respeta vale menos que uno simple que sí.
El mejor score del mundo no sirve si el lead caliente espera en una bandeja. Reglas concretas:
El score es una hipótesis, y las hipótesis se contrastan. Una vez por trimestre, cruza score contra resultado: ¿los leads de score alto realmente cierran más y más rápido? Si un criterio no discrimina (los de +15 en industria cierran igual que los demás), se quita o se ajusta. Si ventas descarta sistemáticamente leads sobre el umbral, el umbral está mal o la definición de MQL quedó floja. Ese análisis vive en la QBR del paso 6.
Con leads fluyendo hacia las personas correctas, el pipeline empieza a tener forma. Es el momento de hacerlo predecible: forecast confiable, sin ciencia ficción. El mapa completo, en la guía RevOps.
Aquí termina un paso de siete. La guía de RevOps los recorre todos: del diagnóstico de desalineación a los dashboards que alguien mira. Alinear equipos por partes es cómo se llega a tres versiones del mismo número — léela completa antes de mover un proceso.