Este paso no es técnico: es la decisión de negocio de qué objetos viajan, en qué dirección y quién gana cuando los dos sistemas tienen una versión distinta del mismo campo. Es el paso que más veces se salta y el que explica casi todas las integraciones que terminan en desconfianza.
SAP y un CRM nombran las mismas cosas distinto. La traducción básica, que conviene poner por escrito desde el día uno:
Escribir esta tabla con los nombres reales de tu instalación es media hora de trabajo que evita semanas de malentendidos.
Cada flujo tiene una dirección natural y forzarla al revés es caro. Los clientes, materiales, precios, saldos y estados de pago van de SAP hacia el CRM: SAP es donde viven y donde se validan. La actividad comercial, las oportunidades, los contactos y las conversaciones viven en el CRM y no tienen por qué llegar a SAP.
El único flujo verdaderamente bidireccional que suele justificarse es el pedido: nace en el CRM, se crea en SAP, y SAP devuelve su número y su estado. Es también el único que dispara el licenciamiento que vimos en el paso 2, así que conviene que sea una decisión consciente y no un arrastre del entusiasmo.
"SAP manda" suena razonable y rompe integraciones. Lo que manda es el sistema donde ese campo específico se valida:
Esta matriz se firma entre comercial, finanzas y TI antes de construir. La firma no es burocracia: es lo que evita que a los tres meses alguien reclame que "el CRM le cambió el precio al cliente".
La pregunta no es qué sistema manda, sino qué sistema manda en cada campo. La primera versión de esa pregunta no tiene respuesta correcta.
La tentación es conectar todo de una vez porque el proyecto ya está aprobado. La secuencia que funciona es al revés: primero clientes y saldos hacia el CRM, que es donde está la mayor parte del valor para el vendedor y ninguno de los riesgos. Cuando eso lleva un mes funcionando y el equipo confía en el dato, se agrega el catálogo. La escritura de pedidos viene al final, cuando ya sabes cómo se comporta tu instalación.
El patrón general de por qué conviene integrar por entidades y no de golpe está desarrollado en el paso 3 de la guía de integración de datos.
Con el qué y el quién resueltos, toca el cómo: paso 4, por dónde sale el dato. O vuelve a la guía completa.
Esto es un paso de la guía para conectar SAP con tu CRM: de averiguar qué SAP tienes hasta salir a producción sin sorpresas de licencia. Con SAP el orden no es una preferencia — léela completa antes de aprobar una arquitectura.